Thursday, September 24, 2026

El matrimonio moderno

El matrimónio es una empresa, y como cualquier empresa, puede irse a la banca rota.  Tiene riesgos. 

Entre los niños, las carreras, la fuerza para triunfar, las ganas de triunfar, fácilmente se nos olvida lo que sostiene todas estas cosas, es el mismísimo matrimónio. (osea la pareja),

Y “de repente”, “o de la nada", banca rota. 

Porque una empresa necesita mucho trabajo, y en este caso, la empresa sin herramientas o sin capacidad de sostener se va a un abismo. porque hay que decirlo, el amor no es suficiente, el sistema para que se sostenga necesita muchísimo más, comunicación, crecimiento personal, proactividad, cosas que honestamente después de sumar la vida y sobrevivirla,  quedamos sin mucho para donde coger.  Es la vida real. lastimosamente. 

El matrimonio es la empresa mas difícil de construir, y también no lo han vendido mal. 

La pregunta en el altar no debería ser: "aceptas?", pero: "tienes las herramientas necesarias para sostener esto?"  y Nos casamos pensando que el amor es suficiente, y nadie absolutamente nadie se casa pensando que se va a divorciar, aunque los números indiquen que la probabilidad de irse a la bancarrota (divorcio) es de un  son altos. 

Según la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR), entre enero de 2023 y abril de 2024, las 920 notarías del país reportaron 88.069 matrimonios de parejas heterosexuales y 32.567 divorcios de parejas heterosexuales. Esto equivale a aproximadamente 37 divorcios por cada 100 matrimonios registrados durante ese período (32.567 ÷ 88.069 × 100 = 36,98%). 

Como psicóloga de parejas he visto muchas que se aman mucho, pero que quedan cortos de todo lo que se necesita, y si, se necesita mucho, a veces esperaron mucho y ya es demasiado tarde. Pero si pudiera encabezar esta lista, lo haría con lo mas importante de la vida en pareja es estar disponibles emocionalmente. Esta de moda ser emocionalmente disponible en estos tiempos (gracias a Dios),  pero requiere mucha introspección individual, y a veces ayuda psicológica. 

Estamos aquí con este cifras porque fuimos mutilados psíquicamente, especialmente los hombres.  Se les ha exigido por generaciones "ser hombres", y lo aprendieron muy bien.  No les enseñaron, ni les permitieron expresar. "No seas niñita", y ahora nos encontramos en esta crisis de hombres apagados, reprimidos, que no quieren ser comparados con una "mujer dramática", como si eso fuera una catástrofe.   Aprendieron a no sentir, (esto aplica para ambos géneros), pero más para los hombres.  y a tus 30 solo sientes rabia, aunque sientas tristeza, rabia aunque sea vergüenza, rabia, rabia, rabia. 

No es carácter fuerte es amputación emocional, no aprendiste el idioma, y ahora las mujeres están pagando el precio de sostener emocionalmente a estos hombres. Porque también nos enseñaron a sostener.

37 divorcios por cada 100. 

Esta en mi opinión esa la crisis del matrimonio moderno, la amputación emocional de los hombres. 

Y verse es una de las practicas mas difíciles, requiere reconocer nuestro ego y aprender a conocerlo enormemente.  El ego protector que formaste a los 5 años según Freud, y que ese sistema que formaste a los 5, a los 35 años ya no es tan útil.  Es como si pretendiéramos que la cobija que tenias a los 5 años te pudiera cobijar bien hoy. 

La idea es que el ego necesita updates, necesita transformarse y pocas veces en la vida tenemos la oportunidad de hacerlo. Hasta hoy que quieres vincularte y no puedes.  

¿Si te pido que describas a detalle como es tu ego, podrías hacerlo? No solo cómo te gustaría que te vieran los demás, sino cómo funcionas internamente cuando sientes que te cuestionan, te rechazan, te comparan, te ignoran o no recibes el reconocimiento que esperabas?

¿Qué necesita tu ego para sentirse seguro? y de que formas buscas esa seguridad que a lo mejor no tuviste a los 5? 

¿con control, manipulación, victimización, teniendo la razón, con la critica, comparación, admiración, éxito, ?

¿Qué haces cuando sientes que alguien es “mejor” que tú?

¿Te cuesta pedir ayuda, mostrar vulnerabilidad o decir “no sé”?

¿Qué imagen de ti intentas proteger frente a los demás?

Y quizás una de las preguntas más importantes:

¿Qué parte de tu identidad sientes que tienes que defender constantemente? 

37 de cada 100. 

Ahora si, hagamos la famosa pregunta: ¿aceptas?  creo que estamos atravesando una crisis de identidad colectiva, los trentañeros y cuarentones nos estamos haciendo unas preguntas que creo que la generación pasada no pudo hacerse. Me atrevería a decir que somos la primera generación que se ha atrevido a mirar hacia adentro y ha “sanado” porque no quiere vivir igual que sus ancestros, esto también ha implicado que nuestras relaciones no funcionen como funcionaban antes, no sostenemos igual, sabemos que es un límite por ejemplo y para que sirve (o estamos aprendiendo), y nos estamos relacionando diferente. 

El matrimonio no va a ser igual para nuestros hijos, o las siguientes generaciones, como lo ha sido para nosotros o para las pasadas. No es posible, y eso puede ser una muy buena noticia, o también muy mala, siento que el indice de divorcio va en incremento. 

¿Y entonces que hacemos? 

Pues preguntemos diferente, el requisito mas importante para el matrimonio debería ser la disponibilidad emocional, la exploración, con buena flexibilidad al cambio. 

Explorar el ego no significa juzgarlo ni intentar eliminarlo. Significa empezar a reconocer sus mecanismos: cómo se protege, qué teme, qué necesita y qué historias utiliza para mantener una determinada imagen de ti mismo.

Porque muchas veces creemos que conocemos nuestro ego… hasta que alguien toca exactamente aquellas partes que necesitamos demostrar que no nos afectan.

Tu pareja VA A TOCAR ESAS PARTES DE TI, y si sigues defendiéndote hasta el final, sin cuestionar porque duele, el final es el divorcio, la separación, o repetir el mismo patrón por el resto de tu vida.

En este momento en mi practica uno de los temas mas importantes y relevantes que trabajo con las mujeres son los vínculos.  ¿Con los hombres? reparar la imputación emocional, lento, pero el daño ha sido profundo.  Pero vamos a tener en el futuro hombres que pueden sostener emocionalmente a sus mujeres y vice versa. 

Y hablando de patrones, aclaro que no es que atraigas un solo tipo de personas, es que ese patrón es el único que te ha"funcionado", y lo eliges inconscientemente hasta que decidas cambiarlo. 

Bueno, entonces voy a terapia y cambio todo esto, ¿y ahora que? 

Es muy ingenuo de nuestra parte pretender que el otro tiene y puede cambiar por mi, las personas tienen que cambiar para si mismas. y muchas veces en el consultorio no es así.  Uno de los dos quiere cambiar, y el otro no esta listo.  pasa mucho. 

Cuando nos casamos, no nos casamos con una versión definitiva de la otra persona.  

Los estudios longitudinales sobre personalidad han demostrado que nuestros rasgos pueden cambiar con el paso del tiempo, incluso durante la adultez. 

¿Podrás aceptar mis cambios? 

Nos casamos con alguien que va a cambiar. (especialmente cuando vas a terapia). 

Cambiarán sus ideas, sus prioridades, su cuerpo, sus sueños, sus necesidades, sus heridas, sus formas de relacionarse y probablemente también la manera en la que entiende el amor.

¿Podrás conocerme nuevamente cuando ya no sea exactamente la persona de la que te enamoraste?

Porque una de las grandes dificultades de la vida en pareja puede aparecer cuando intentamos mantener al otro dentro de la versión que conocimos al principio. o cuando yo intento quedarme en este cajón para no incomodar al otro. 

“Antes eras así.”  (me resolvías, me sostenías, me tenías paciencia, etc. etc.) 
“Antes te gustaba esto.”
“Antes no necesitabas tanto espacio.”
“Antes eras más divertida.”
“Antes querías lo mismo que yo.”

Porque no se trata únicamente de pedirle al otro que acepte mi transformación. También tendré que aprender a relacionarme con la persona en la que tú te estás convirtiendo.

Aceptar los cambios del otro tampoco significa aceptar cualquier comportamiento o renunciar a mis límites. Significa poder reconocer que tu crecimiento no es necesariamente una amenaza para nuestra relación.

Quizás el amor maduro no consiste en decir:

“Quédate como eres porque así fue como te elegí.”

Sino:

“Quiero seguir conociéndote, incluso cuando estés cambiando.”

Pero en la idea del matrimonio del pasado nos enseñaron a callar, a no incomodar, a no sentir, solo a aguantar, como si el sufrimiento fuera una virtud, y ahi no hay crecimiento, porque cualquier movimiento es una amenazada, a lo que soy o creo ser. 

He ahí la importancia de trabajar el ego, presentárselo al otro y ser honestos

Aceptas? Aceptas quien soy hoy? Pero puede cambiar, aceptas? 

Y quizá una de las conversaciones más importantes dela vida en pareja sea:


¿Quién eres hoy?

¿Quién estás dejando de ser?

¿Quién estás descubriendo que quieres ser?

¿Y podemos seguir encontrándonos en medio de esos cambios?


Hemos visto Reels donde fácilmente podemos identificar algunos hombres que no están disponibles emocionalmente, no se necesitan 7 citas para concluir que un hombre o una mujer no pueden con una relación, pero aun así a veces nadamos en dirección contraria, por la razón que sea, por el patrón que sea. Pero necesitamos mejorar en esto,  en el proceso de elección y en el proceso de ser mejores humanos, por ende mejores parejas y amigos. 


Con este artículo no pretendo darte respuestas definitivas sobre cómo debería ser una relación. Pretendo, más bien, invitarte a hacerte preguntas.

A investigar. A leer. A cuestionar algunas de las ideas que hemos aprendido sobre el amor, el matrimonio, el compromiso y la pareja. 

Y, sobre todo, a disponerte a hacer un trabajo de introspección.

Porque nuestras relaciones están cambiando.

Estamos cambiando nosotros. Están cambiando nuestras expectativas, nuestras necesidades, nuestra manera de entender el amor, la libertad, la intimidad, la individualidad y el compromiso.

Y quizás uno de los grandes desafíos de nuestras relaciones actuales sea aprender a construir vínculos que puedan acompañar esos cambios sin perder la conexión. Este es el gran reto, también considerando la posibilidad de que el otro no pueda y no quiera cambiar, y ahí hacer los duelos correspondientes. 

Durante los próximos días, busca un momento de calma y escribe, sin intentar quedar bien contigo mismo:

¿Qué estoy necesitando de mi relación que todavía no he sabido expresar?
¿Qué estoy esperando que mi pareja cambie?
¿Qué parte de mí necesita cambiar?
¿Qué cosas estoy aceptando por amor y cuáles estoy aceptando por miedo?
¿Qué versión de mí estoy llevando hoy a esta relación?

Después, atrévete a tener una conversación con tu pareja desde la curiosidad y no desde la defensa.

Pregúntale:

“¿Qué ha cambiado en ti desde que comenzamos nuestra relación y sientes que todavía no conozco?”

Y escucha.

No interrumpas. No corrijas. No intentes solucionar inmediatamente lo que te diga.

Simplemente escucha a la persona que tienes enfrente como si estuvieras conociéndola nuevamente.  

Y si llegaste hasta aquí , quiero que sepas que no tienes que hacer esto solo, ni sola, pide ayuda cuando sea necesario. 

Te ayudo. 


Nathy 

Wednesday, September 9, 2026

Esclava de mi cuerpo

Ayer me metí a la piscina.

Normal, así parece.

Pero en la tierra en la que vivo, normal, normal no es.  Vivo en un planeta donde la belleza física es muy muy importante.  Meterse a la piscina es casi un acto de valentía, de rebeldía. Es el ultimate act of self-love.

Mi hijo tiene 10 años y naturalmente tenemos muchas fiestas de cumpleaños al año. La mayoría son fiestas de piscina, algo que para los niños es completamente natural y divertido (todavía).

Para los adultos, no sé qué tanto.


A algunos no les gusta el agua de piscina, completamente entendible. Y menos con 15 niños adentro. Pero creo que, para algunos, hay algo más.

Soy la única persona, la única, que se quita la ropa y se mete al agua. Y creo que ahí radica mi valentía. Y no me había dado cuenta.


He luchado contra mi cuerpo toda mi vida. Por 40 años he sido esclava de unos estándares imposibles, que sorpresivamente he alcanzado un par de veces en mi vida: con cirugías y con dietas extremas que me han dejado sintiéndome triste, pero flaca.  Porque vivimos en una sociedad que ha creado una jerarquía con los cuerpos de las mujeres: las que están muy buenas, porque han invertido mucho más tiempo, dinero y esfuerzo, o por gracia de Dios, y las otras, que son mujeres comunes y corrientes. Mujeres con cuerpos normales (?).  Esto ni si quiera tiene sentido, pero no encuentro más palabras. 


Quien decidió que cuerpos necesitan bajar unos kilos, crecer más la nalga, tener menos barriga, más cintura, menos celulitis, senos diferentes, piernas más firmes o cualquier otra cosa que, aparentemente, tengamos que arreglar antes de sentirnos cómodas siendo vistas?

Y esa es la crítica.


No que existan cuerpos diferentes. Los cuerpos son diferentes.

La crítica es que vivimos en una sociedad que decidió cuáles cuerpos son dignos de ser mostrados y cuáles deberían esconderse.  Cuáles mujeres pueden ponerse un vestido de baño con tranquilidad y cuáles deberían sentir que primero tienen que “trabajar en sí mismas”.

Como si disfrutar de una piscina fuera un privilegio que tienes que ganarte con tu apariencia.  Como si algunos cuerpos fueran cuerpos para vivir y otros fueran cuerpos en reparación.  Y lo más triste es que, incluso cuando logramos acercarnos al estándar, la libertad tampoco llega.  Las mujeres “perfectas” tienen que sentir una presión enorme por mantener ese estándar, y las otras, por llegar a él. Es una lucha de la que creo que pocas podemos salir.

Hola, soy Nathy y me siento un 98% libre de la presión social de tener un cuerpo perfecto.  Me metí a la piscina porque mi cuerpo no tiene que cumplir ningún requisito para meterse a una piscina.  y porque por fin entendí algo importante:  La libertad corporal no es sentir que tu cuerpo es perfecto.


No es mirarte al espejo todos los días y amar absolutamente todo lo que ves. (créeme).

No es dejar de querer cuidarte, hacer ejercicio o cambiar cosas de tu cuerpo si así lo deseas.

La libertad corporal es que tu cuerpo deje de decidir qué tanto puedes disfrutar tu vida.

Es no perderte una fiesta porque no quieres ponerte un vestido de baño.

Es meterte a la piscina porque simplemente quieres meterte a la piscina.

Es usar la ropa que te gusta sin tener que esperar a bajar cinco kilos.

Es dejar de poner tu vida en pausa mientras persigues el cuerpo que crees que necesitas para poder vivirla.

Soy la única mujer, entre 40 invitados, que decide meterse a la piscina porque realmente quería meterme a la piscina? Como los niños. En un clima caliente, con una piscina fría y refrescante.

Y ahí entendí que tener un cuerpo “apto” para usar vestido de baño es una idea que alguien nos vendió. Porque todos los cuerpos que existen ya son aptos para vivir, disfrutar, nadar, bailar, viajar, amar y meterse a una piscina. La única pregunta realmente importante es:


¿Te estás permitiendo vivir en el cuerpo que tienes hoy?

Porque nos pasamos toda la vida persiguiendo la “sensación” de libertad. Creemos que llegará cuando reduzcamos unas medidas, bajemos unos kilos o nos crezca más la nalga.  Pero la libertad de la que hablo no viene por ahí.  No la encuentras en una báscula.  Porque puedes llegar al cuerpo que soñaste durante años y seguir sintiendo miedo de perderlo. Puedes alcanzar el estándar y convertirte en esclava de mantenerlo.  La libertad corporal no significa que la presión desaparezca.

Significa que la presión deja de tener poder sobre las decisiones que tomas y la vida que te permites vivir.


La libertad con tu cuerpo no se puede comprar.


La libertad en tu cuerpo se trabaja, de adentro hacia afuera.


Se gana cuando por fin te cansas de creer que tienes que ganarte el derecho a disfrutar tu propia vida.


Cuando decides que no vas a esperar a verte diferente para empezar a vivir.


Cuando decides mirarte con aceptación, compasión y ternura. (esta es la parte más difícil)


Y empiezas a recuperar ese espacio que cediste, sin darte cuenta, a una sociedad injusta.


Una sociedad que nos enseñó desde muy pequeñas que nuestro cuerpo sempre era un proyecto por arreglar. Que nos robó a los 10, a los 20, a los 30... Hoy tengo 40 y yo me cansé.  Me cansé de no poder meterme a la piscina cuando quiero. De no ponerme lo que quiero. De pensar que tengo que verme de una determinada manera para sentirme tranquila en mi propia piel.


Qué lástima que me tomó 40 años.


Pero no nos tiene que tomar 90.


Te ayudo. :) 











Monday, June 1, 2026

Las emociones son como olas.

Las emociones son como olas.

Nacen, crecen, alcanzan un punto máximo y, finalmente, disminuyen. Ninguna ola permanece en la orilla para siempre, y ninguna emoción está diseñada para durar eternamente.

El problema no suele ser la ola, sino nuestra relación con ella.


A veces intentamos detenerla y construimos muros para que no llegue, (mecanismos protectores). Otras veces nos asustamos y creemos que nos va a arrastrar para siempre. También podemos quedar atrapados analizándola, preguntándonos por qué está ahí en lugar de simplemente sentirla.

Pero las emociones tienen una sabiduría propia: cuando les damos espacio, se mueven.

La tristeza llega como una ola para ayudarnos a procesar una pérdida. El miedo aparece para alertarnos de algo importante. El enojo surge para mostrarnos que un límite ha sido cruzado. La alegría nos invita a conectar.


Cuando una emoción aparece, puedes imaginarte de pie en la orilla observando el mar. No necesitas detener la ola ni convertirte en ella. Solo puedes decir:


"Aquí viene una ola de tristeza."
"Aquí viene una ola de miedo."
"Aquí viene una ola de enojo."

La observas, la sientes atravesar tu cuerpo y confías en que, igual que llegó, también pasará.

Porque tú no eres la ola, tu eres el océano. 


Aquí te dejo una práctica sencilla:

Cierra los ojos por un momento y pregúntate:

"Si no intentara cambiar lo que siento durante los próximos 60 segundos, ¿qué sucedería?"

Luego respira y repite:

"No necesito resolver esta emoción ahora mismo. Puedo simplemente sentirla."


Te ayudo, 

Nathy.